Una buena salud se refleja en el rostro y quizás por eso decimos que la cara es el espejo del alma. La suma de varios factores nos hace gozar de buena salud:  alimentación saludable, rutinas de ejercicio, ocio sano, rutinas de sueño, gestión del stress… y la piel, que es el órgano más grande del cuerpo refleja todos esos cuidados. Su función principal es protegernos de todos los agentes externos que puedan resultarnos dañinos, además de regular la temperatura corporal y gestionar la pérdida de agua.

La importancia de la rutina facial

La importancia de la rutina facial

¿Pero, que ocurre con la piel del rostro? Es mucho más fina y es la que está más expuesta a las inclemencias del tiempo: Protegerla del sol y de los agentes externos, hidratarla, nutrirla, una higiene adecuada… ¿pero sabemos como hacerlo?

La Importancia de la rutina facial

Los expertos nos explican que los siguientes pasos que comentaremos forman parte de una buena rutina facial. Y que ésta es uno de los pilares básicos para poder disfrutar de una piel del rostro sana y saludable. Con el tiempo, la piel del rostro pierde luminosidad debido a la contaminación, el maquillaje y también por la propia grasa que genera la piel.  Se obstruyen los poros y esto impide que la piel respire debidamente.

Para tener una eficaz rutina facial es importante elegir el momento adecuado, cuando nos resulte más fácil de realizar. Por ejemplo, después de ducharse por la mañana y antes de acostarse por la noche. Otro tema muy importante es tener en cuenta que no solo se trata de elegir el tratamiento adecuado a nuestro tipo de piel, sino de ser constantes y de seguir esta rutina sabiendo cuándo y cómo aplicar cada uno de los productos que necesitamos.  Conocer la cantidad que debemos utilizar de cada tratamiento, su aplicación y el orden en que debemos aplicar cada producto.

Dependiendo de cada tipo de piel serán adecuados un tipo de tratamiento u otro. No sirve el mismo producto para una piel con tendencia acnéica, que para una piel con rosácea. Antes de utilizar cualquier producto, recomendamos  la consulta a un dermatólogo o farmacéutico.

Paso a paso para realizar una buena (y correcta) rutina facial

1. La higiene es el primer paso en nuestra rutina de limpieza. Eliminar residuos e impurezas, para preparar la piel para que el siguiente producto funcione:

  • Es necesario limpiar la piel por la mañana para eliminar el exceso de grasa que ha segregado nuestra piel durante la noche.
  • Y es igual de necesario también por la noche, ya que mientras dormimos las células de la piel se regeneran. Aprovechemos las horas de descanso.
  • Cualquier tratamiento que vayamos a aplicar en el rostro, penetrará mejor sobre una piel sin impurezas.
  • Nunca frotes tu piel cuando la limpies (barre los productos, masajea y alisa suavemente o simplemente enjuaga).
  • La temperatura del agua que utilizamos para limpiar el rostro no debe estar ni muy fría ni muy caliente, sino tibia. El agua fría no reúne los efectos necesarios para eliminar completamente el maquillaje, y el agua demasiado caliente puede inflamar y resecar la piel.

Para eliminar residuos e impurezas,  podemos utilizar un agua micelar, limpiadores en crema,  gel al agua o con base de aceite. Si utilizas maquillaje procura utilizar un limpiador sin sulfatos ni detergentes ya que éstos suelen resecar la piel.  Y aunque no te maquilles debes igualmente limpiar la piel, ya que la polución tiene un efecto negativo sobre la piel del rostro.

2. Tonificar la piel, este paso que muchas veces nos saltamos y es muy importante porque ayuda a finalizar el paso de higiene y preparar la piel para la hidratación. Al limpiar la piel alteramos el pH, el tónico además de restablecer ese ph finaliza el proceso de limpieza eliminando posibles restos de suciedad y sobre todo, ayudando a cerrar los poros. Cada tipo de piel necesitará un tónico diferente.

3. Contorno de ojos.  La piel de alrededor de los ojos es la más fina y sensible del rostro. Es la que primero acusa la falta de firmeza.  Hay que aplicar productos destinados exclusivamente al contorno de ojos. Siempre con movimientos circulares y realizando suaves presiones. Dependiendo del objetivo (antiarrugas, manchas, bolsas/ojeras) deberemos escoger uno u otro

serum rutina facial

Sérum. Básico en la rutina facial.

4. Sérum. Sus activos se encuentran en muy alta concentración, por eso se obtienen resultados más visibles y en menos tiempo. Su textura libre de aceites no deja la piel tirante sino con un efecto segunda piel. Están pensados para ser aplicados antes de la crema de tratamiento por lo que su textura suele ser fluida y liquida como gel o emulsión.  Solo hace falta aplicar 2 ó 3 gotas en el rostro y realizar movimientos circulares siempre desde el interior hacia el exterior del rostro.

5. Hidratación. Hidratar la piel es un paso obligatorio e imprescindible en todas las pieles, pero sobre todo en las pieles más maduras porque la hidratación aporta sobre todo firmeza y elasticidad.  Las cremas hidratantes suelen ser más densas que el sérum porque están diseñados para absorberse más lentamente y así ayudan a sellar la hidratación y proteger la piel. Esto quiere de decir que impiden que la piel pierda agua y se deshidrate.  Recordamos lo importante que es encontrar el tratamiento adecuado para cada tipo de piel (edad, verano o invierno, dermis…). En invierno, por ejemplo se suelen aconsejar cremas con texturas más ligeras.

6. Protección Solar. No nos podemos olvidar de la Protección solar!!!  Siempre,  siempre hay que ponerse protección solar. O comprar una crema hidratante que la incorpore, pero muchas veces surge la duda de cuando ponerse la crema solar.  Pues resulta que hay que aplicar los productos desde el de menor densidad hasta el de mayor densidad.  Si aplicamos en primer lugar un producto con densidad muy alta, hace barrera para que penetre el más ligero, así que el orden sería este:  Sérum, crema y protección solar.

Exfoliación de la piel como parte de la rutina facial

exfoliacion en rutina facial

Nuestra piel se renueva constantemente, cada 28-30 días nuevas células reemplazan las muertas. Estas células nuevas se van colocando en la parte más profunda de la piel y si las muertas no se desprenden, la piel puede presentarse seca y apagada. Para ayudar a la piel a eliminar ese exceso de células muertas que el cuerpo por si solo es incapaz ,  nos podemos ayudar de la exfoliación que ayuda a que la piel se vea fresca y luminosa. Además la exfoliación hace que se iguale el tono y que se vea más uniforme, perfecto si tienes una piel de textura rugosa, manchas o cicatrices.

Además la exfoliación también retira las impurezas y los restos de maquillaje difíciles de limpiar, y también deja la piel preparada para absorber mejor el producto que vayamos a aplicar después.

No todos los productos son iguales, deberemos buscar uno apropiado para la piel del rostro y que sea compatible con nuestro tipo de piel.

¿Con qué frecuencia debemos exfoliar la piel?

La frecuencia depende de cada tipo de piel. En el caso de una piel seca, quizás una vez por semana es suficiente y en el caso de una piel grasa igual necesita más frecuencia (2-3 veces por semana) para limpiar el exceso de grasa y desobstruir los poros . Depende del producto y de si la piel es más sensible o menos.

Debemos exfoliar siempre que sea posible de noche antes de acostarnos. Aplicar la crema exfoliante, y después hidratar y dejar descansar la piel durante la noche. Si necesitamos hacerlo por la mañana y después vamos a salir, es importante tener en cuenta que la piel queda muy expuesta a los factores externos por lo que es necesario aplicar la crema hidratante de manera generosa y protector solar después.

Para finalizar este post,  y aunque ya lo hemos comentado, queremos poner especial atención en que cada tipo de piel necesita unos cuidados específicos y unos productos adecuados, combinando frecuencia, orden y cantidad a aplicar. Lo mejor es acudir a un profesional que será quien nos oriente de cuáles son los mejores cuidados para nuestro tipo de piel.

Muchas Gracias por seguir a nuestro lado.

Os deseamos buen fin de semana!

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Modo de Empleo

  • Aplicar uniformemente sobre cara y cuello (evitando el contorno de ojos)
  • Utilizar diariamente tantas veces como sea necesario.

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