Conocemos por termómetro, a aquel instrumento capacitado para medir la temperatura, ya sea corporal o ambiental. En su inicio, fueron fabricados aprovechando el fenómeno de la dilatación, haciendo que con las altas temperaturas, el estiramiento del material fuese fácilmente detectable. La sustancia más utilizada por aquel entonces era el mercurio, encerrado en un tubo de vidrio con una escala graduada incorporada. 

El paso de los años y las mejoras tecnológicas, han dado lugar a diferentes termómetros que existen actualmente. Los más conocidos son:

  • El termómetro de mercurio, formado por un tubo de vidrio sellado que contiene mercurio.
  • Pirómetros, que son termómetros de altas temperaturas que se utilizan en fábricas, hornos de cocción, etc.
  • Termómetro de lámina bimetálica: compuesto por dos láminas de metales de coeficientes de dilatación distintos.
  • Termómetro de gas: son termómetros muy exactos que pueden ser a presión o a volumen constante.
  • Termómetro de resistencia: formado por un alambre de metal cuya resistencia eléctrica cambia con la temperatura.
  • Termopar: se usa para medir temperaturas basado en la fuerza electromotriz que se genera al calentar la soldadura de dos metales.
  • Termómetro digital: utilizan circuitos integrados que convierten en números las variaciones técnicas obtenidas.

La evolución del termómetro

Como hemos comentado anteriormente, la base del funcionamiento del termómetro es que los fluidos que se dilatan con el aumento de la temperatura. 

Previamente al uso del mercurio, se utilizó alcohol, y fue Galileo Galilei, quien en 1610 creó un termómetro formado por un tubo de vidrio que finaliza en una esfera cerrada. El extremo abierto se sumergía boca abajo en una mezcla de alcohol con agua y al calentar el líquido, subía por el tubo hasta llegar a la esfera dependiendo de la temperatura. 

En 1612, Santorio le asignó una escala numérica al primer termómetro clínico que tomaba la temperatura del paciente metiéndose en la boca.

Para el Gran Duque de Toscana  se diseñó el primer termómetro sellado en el año 1641, que utilizaba alcohol y tenía marcas de grados, pero no utilizaba una marca estandarizada. Hasta el año 1714 no llega el primer termómetro moderno a manos del físico Fahrenheit, que fue el encargado de crear el termómetro de mercurio e introducir la escala de temperatura estándar que lleva su nombre hoy en día. Esta escala divide los puntos de congelación y ebullición de agua en 180 grados. En un principio, la temperatura del cuerpo humano era de 100º F, pero desde actualmente se ha ajustado a 98,6 º F. 

El primer termómetro médico práctico que se utilizaba para tomar la temperatura de una persona, apareció a manos del médico inglés, Sir Thomas Allbutt en el año 1867. Este termómetro era de 6 pulgadas de longitud y tardaba 5 minutos en registrar la temperatura de un paciente. 

El último avance es el termómetro de oído, inventado por Theodore Hannes Benzinger durante la Segunda Guerra mundial. A esta última versión, David Philips aportó una serie de mejoras, convirtiéndolo en un termómetro de oído infrarrojo en el año 1984. 

Las últimas mejoras han traído el termómetro de no contacto, un termómetro que  proyecta con un rayo láser unos puntos que facilitan la medición de la temperatura a distancia. Se puede ajustar los rangos de emisión y están capacitados para medir de -50 a 1.000ºC. Su uso es principalmente privado e industrial. 

historia del termómetro

La escala más utilizada en la mayoría de los países es la Celsius, pero también se pueden encontrar termómetros que cuyas medidas son en Fahrenheit, Réamur o Kelvin. 

El mercurio en el termómetro

Sabemos que uno de los modelos más conocidos dentro de los termómetros es el termómetro tipo mercurio, Estos termómetros se utilizan para medir tanto la temperatura corporal como de otro material distinto. El mercurio que tienen dentro se dilata y contrae con los cambios de temperatura.

Este termómetro está capacitado para medir la temperatura del aire, sin que se el resultado se vea afectado por ningún objeto de su alrededor.

En 2007, estos modelos de termómetros fueron prohibidos para su uso debido al envenenamiento por mercurio que se podría ocasionar si el objeto se rompiera accidentalmente. En España, su comercialización se prohibió en el año 2009. 

El mercurio es un material tóxico que puede causar graves problemas si se inhalan grandes cantidades. Respirar este material puede producir desórdenes neurológicos y de comportamiento, como insomnio, pérdida de la memoria o dolores de cabeza.

Si todavía posees un termómetro de mercurio y se te rompe accidentalmente, debes tener en cuenta que para limpiarlo, tienes que utilizar unos guantes de goma o látex y recoger los pedazos de vidrio roto con cuidado. Cuando visualices las gotas de mercurio, utiliza un gotero para recogerlas y colocarlas sobre papel de cocina húmedo. Posteriormente, guarda el papel de cocina en una bolsa ziplock y ciérrala. Vuelve a la zona donde se ha roto el termómetro, y con un pincel con crema de afeitar en la parte superior, limpia la zona afectada para recoger aquellas gotas que no se ven pero que sí que están ahí. Una vez terminado,  mete el pincel en la misma bolsa ziplock y etiquétala correctamente especificando “Contiene Mercurio”. 

Ante todo, ¡evita tener contacto directo con el mercurio! ¡No lo toques con las manos sin protección!

Una vez tengas tu bolsa con el mercurio en el interior correctamente etiquetada, debes acudir a un Punto Limpio, que serán los encargados de gestionar este tipo de residuos. 

Tipos de termómetros digitales

A diferencia de los termómetros tipo mercurio, los termómetros utilizan circuitos electrónicos para convertir en números las variaciones de temperatura obtenidas. Los modelos más famosos son el termómetro digital respuesta 10 segundos y el termómetros por infrarrojos ambos disponibles en nuestra web de Iberomed

El termómetro de respuesta rápida es resistente a líquidos, lo que permite sumergirse en agua o alcohol si desea desinfectarse. Tiene un pequeño almacenaje de memoria que nos muestra la última temperatura medida. Cuando registra una temperatura superior a 42,91, salta una alarma indicando que la fiebre es muy alta. Lo más habitual es colocarlo debajo del brazo.

Si llevas 10 minutos sin utilizarlo, el termómetro se apagará solo, así que no tienes que preocuparte de si lo has dejado encendido. 

Por otro lado, el termómetro de oído y frente toma la temperatura de la frente y del oído, como bien indica su nombre. Tiene retroiluminación que facilita la lectura del resultado, el cual lo mide en un segundo. Si hay fiebre, sale un símbolo en la pantalla y salta una alarma. En términos generales, es un termómetro muy preciso y rápido que también recoge la temperatura ambiente.

Tipos de termómetros de no contacto

Este modelo de termómetro, calcula la temperatura de una superficie emitiendo una luz del tipo cuerpo negro, y absorbiendo a la vez toda la luz y energía que irradia dicha superficie.

A la hora de elegir un termómetro de no contacto, lo mejor es que analices previamente qué necesidades necesitas cubrir. En Iberomed trabajamos con el modelo T-ONE, que permite medir la temperatura corporal y de objetos. Su memoria permite almacenar las últimas 10 mediciones, que para personas tiene un rango de medición de 32,2ºC a 43,3ºC y en objetos de 0-100ºC. La distancia de medición es de 3 a 8 cm y su duración 1-3 segundos. 

Consta con 3 colores distintos que ayudan a mostrar con más sencillez, el estado de la fiebre. 

¡Descubre toda nuestra oferta en termómetros en nuestra web